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El impacto de la estrategia energética de 2050 para el consumidor danés

Actualmente, el petróleo, el carbón y el gas cubren un 80% de las necesidades energéticas danesas. La transición a una fuente de energía limpia y ecológica será un reto importante para todos los daneses.

Para la mayoría de hogares daneses es difícil imaginar cómo será la vida en el 2050. La transición del uso de combustibles fósiles a las energías renovables no será barata y requerirá enormes sumas de dinero. En la actualidad, los combustibles fósiles son más baratos que la energía renovable, aunque la reforma del sistema de impuestos energéticos ayudará a hacer de las energías renovables una opción más atractiva por sus impuestos más bajos.

No obstante, debido a la inversión masiva necesaria para crear la nueva infraestructura energética ecológica, a corto plazo será un poco más caro para la mayoría de los hogares. A pesar de ello, se prevé que el coste para los consumidores daneses en el 2050 se mantendrá al mismo nivel que hoy en día, debido a la mejora de la eficiencia energética.

Una transición responsable en el terreno económico es importante para el gobierno danés, por lo que ya se han financiado todas las iniciativas hasta el 2020. Para ayudar a financiar esta transición ecológica, la factura energética de los hogares daneses en el 2020 (por calefacción de petróleo, gas o calefacción urbana) será de unas 900 coronas ($175), lo que representará un aumento del 4-5%. El coste de la electricidad aumentará en unas 250 coronas ($49) por vivienda.

La mayoría de hogares daneses tendrán varias opciones para mantener sus facturas al mismo nivel, gracias a medidas de eficiencia energética como la renovación, sustitución y adquisición de nuevos equipamientos. Todo esto, junto con los esfuerzos concertados de promoción del ahorro energético, significa que, de promedio, los hogares utilizarán un 5% menos de energía en 2020.

Con el compromiso de Dinamarca de utilizar un 30% de energías renovables en 2020, los hogares daneses serán incluso más conscientes de su consumo energético. Un 62% de hogares ya están conectados a sistemas de calefacción urbana. Al utilizar más energía de biomasa, se logrará un mayor ahorro, se incrementará la eficiencia y se reducirán los costes de combustible locales. Asimismo, las calderas de aceite y las instalaciones de gas se sustituirán con bombas de calor, que son más eficientes a largo plazo y ayudan a reducir el coste energético.