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febrero/marzo - Carnaval

Las fechas del Carnaval cambian de un año para otro porque, en recuerdo de la época católica, siempre debe comenzar cuarenta días de ayuno antes de Semana Santa. Por eso el domingo de Carnaval puede celebrarse como muy pronto el 1 de febrero y a más tardar el 7 de marzo.

El Carnaval es la fiesta de los niños; se disfrazan –generalmente el domingo de Carnaval– y recorren las calles con sus huchas tratando de llenarlas de dinero. El dinero lo consiguen cuando llaman a una puerta y dedican a quien les abre una cancioncilla en la que reclaman bollos a cambio de no «armar jaleo»:

«Boller op, boller ned, boller i min mave,
hvis jeg ingen boller får, så laver jeg ballade.»

(Bollos por aquí, bollos por allá, bollos en mi panza
si no me dan bollos voy a armar jaleo.)

Los bollos son vestigio de una época en que la comida suponía un capital simbólico, porque muchos, por un lado, rozaban la frontera del hambre y, por otro, rara vez comían pan de buena calidad. Hoy la cantidad de alimento ya no es lo que hace diferente a una fiesta de un día cualquiera, por lo que los bollos han quedado reemplazados por dinero. Sin embargo, los bollos de Carnaval, que se venden en las pastelerías durante las semanas anteriores y posteriores al Carnaval, continúan siendo un manjar muy popular entre niños y mayores.

A menudo se emplean haces de Carnaval, es decir, ramitos adornados con golosinas y pequeños regalos, por ejemplo, como decoración en las casas o como obsequio para los más pequeños. Originalmente los haces de Carnaval eran un símbolo de fertilidad, porque la rama recién brotada es la esencia de la primavera que germina.

Durante el Carnaval los niños juegan al «gato en el tonel», que consiste en golpear con palos un tonel lleno de golosinas y otras sorpresas; el que consigue romper la piñata recibe el título de «rey» o «reina de los gatos».

Las raíces de la tradición del Carnaval

El origen de esta costumbre lo encontramos en el hecho de que el gato, según la creencia popular, era el animal de las brujas y los demonios, y estaba, por lo tanto, «cargado» de maldad. El Carnaval siempre se celebraba en la época del año en que se comenzaban los primeros preparativos relacionados con los alimentos de primera necesidad, por lo que la gente trataba de protegerse del mal ahuyentándolo. Hasta mediados del siglo XIX, en Dinamarca eso se hacía metiendo un gato vivo en un tonel que se golpeaba hasta que, cuando el tonel se rompía, el animal huía corriendo.

El Carnaval, que en su origen estaba destinado a los adultos, se llama en danés «fastelavn», que significa «noche de ayuno», y en realidad era la noche anterior al ayuno cristiano, que comenzaba el Miércoles de Ceniza. Las celebraciones, sin embargo, empezaban ya el Domingo de Carnes con opíparas comidas. Después de la Reforma, en la que se suprimió el ayuno obligatorio, las celebraciones de Carnaval se prolongaron hasta el domingo siguiente. Se organizaban cabalgatas, distintos tipos de competiciones y torneos, y representaciones teatrales en las que el invierno y el verano se disputaban el poder de manera simbólica.