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Niels Bohr

Su teoría es disparatada, pero no lo suficientemente disparatada para ser verdad

Esta frase podría haberla dicho un loco, pero la pronunció uno de los dos físicos más eminentes e influyentes de todos los tiempos.

 

El físico danés Niels Bohr (nacido en 1885), junto con Albert Einstein, cambió nuestra concepción fundamental del mundo. Einstein se dedicó principalmente al estudio del universo en general, mientras que la contribución a la ciencia de Bohr se centró en el funcionamiento de las partículas más pequeñas, los átomos. En el campo de la mecánica cuántica, Bohr revolucionó el concepto de la estructura del átomo, por lo que recibió el Premio Nobel de Física en 1922. Aunque sus aplicaciones prácticas son innumerables (por ejemplo, los ordenadores modernos se basan en la teoría de la mecánica cuántica) Bohr se dio cuenta de que este campo era muy abstracto y prácticamente incomprensible para el ciudadano de a pie. Por eso comentó en broma a un estudiante que su teoría era disparatada, pero no lo suficientemente disparatada para ser verdad.

 

 

Miedo a la carrera armamentística nuclear

Al ser judío, Bohr tuvo que escapar de la Dinamarca ocupada en 1943. Fue a Estados Unidos y participó en el Manhattan Project, el programa norteamericano de desarrollo de la bomba atómica. Aunque el proyecto dependía en gran medida de las investigaciones previas del físico, Bohr fue principalmente un asesor con amplios conocimientos y a menudo expresó su preocupación por las implicaciones de un arma de este tipo y la posibilidad de una carrera armamentística nuclear.

Tras la guerra, Bohr volvió a Copenhague, donde vivió hasta su muerte en 1962. Niels Bohr está enterrado en el cementerio central de Assistens en Nørrebro, Copenhague.

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